Por Luis E. Dávila J., en http://ledformacionycoaching.com.ve/blog/index.php?controller=post&action=view&id_post=28

Hacer cambios en nuestra propia vida es, probablemente, una de las más difíciles y complicadas decisiones que existen. Porque no es fácil movernos de lo conocido, aunque nos resulte incómodo. Dicen que la Esperanza es lo último que se pierde y en mi caso, es verdad, quizá ella me ha dado aliento que necesito en los momentos más difíciles de mi vida, pero sin duda alguna la esperanza no es lo que te hace avanzar en la vida y salir de los momentos difíciles, es una luz, una guía, pero lo que nos saca del atolladero son las decisiones que tomamos, lo cual implica que debemos ejecutar las acciones necesarias para avanzar en nuestros propósitos. No importa cuales sean tus aspiraciones en todos los ámbitos de la vida, lo que debes considerar es que lo que marca el camino son las decisiones y lo que hace la diferencia entre los “si hubiera hecho” y los “hice” es el tipo de acción derivada de ellas.

Todo radica en el tipo de Decisiones que tomamos y el tipo de acciones que nos planteamos para alcanzar lo que nos proponemos. Por ejemplo, hacer ejercicios es una buena decisión para la salud personal, y usted tendrá la posibilidad de ejecutar dos tipos de acciones: buenas y malas. Digamos que una acción buena es que empiece con rutinas de trabajo de bajo impacto para que eduque su cuerpo y mente, para luego elevar la exigencia paulatinamente, acompañándolo de un cambio en sus hábitos alimenticios. De seguro el resultado será positivo a corto, mediano y largo plazo. Lo cual le permitirá aprender sobre su nuevo hábito y logrará mantenerlo en el futuro. Generando en usted la comprensión y aceptación de que todo lo que perdura en la vida se logra a través de un proceso consistente y sostenido que te conduce a ello. Yo llamo a éste cuadrante MEJORAR.

Por otra parte, una mala acción sería que se vaya de un día para otro al gimnasio y empiece a hacer rutinas de alto impacto y luego de ocho horas quede completamente exhausto, adolorido y odiando el ejercicio. El resultado de ésta acción será que definitivamente no bajará de peso y mucho menos va a cambiar su hábito de vida sedentaria. Con lo cual una buena decisión queda atorada por haber sido emprendida con acciones equivocadas que se ejecutaron por mala información o falta de ella, esto ocurre porque no tenemos la madurez para comprender que no existen acciones mágicas que cambien nuestros hábitos de un día para otro y por ello lo que resulta es que no logramos los objetivos planteados y además comenzamos a cuestionar la decisión tomada. El nombre que le dí a este cuadrante es DUDAR.

No obstante, usted está en libertad de tomar malas decisiones y puesto que Dios nos proporcionó el libre albedrío, usted, que está enfermo y su médico le recomendó hacer ejercicios, se plantea todo lo contrario, en ese caso también puede hacerlo efectuando acciones buenas y malas. Comencemos con una acción buena o como me gusta llamarle: la menos mala, mantiene su estilo de vida actual sin hacer ningún tipo de cambios, lo cual le generará la felicidad momentánea de conservar la comodidad que necesita para continuar con su vida actual, aunque se queje de vez en cuando de su situación de salud. Con ésta acción no bajará de peso y su expectativa de vida puede que se vea afectada ligeramente. No perderá tiempo en hablar de lo bueno que sería el ejercicio pero que usted no puede hacerlo por cualquier motivo: falta de dinero, clima, agotamiento y muchos más. Dirá que usted está bien así y buscará convencerse de que no lo necesita. Con ello usted estará rindiéndose ante el problema y su vida, poco a poco se irá apagando. A éste cuadrante le llamo MANTENER.

Por último, usted también puede ejecutar malas acciones sobre una mala decisión y decide hacer todo lo contrario a las indicaciones de los médicos y especialistas, actuando cómo rebelde sin causa y profundizando aún más su vida sedentaria, adicionando alcohol, cigarrillos, drogas, excesos y una extensa lista de productos y actividades que no debería consumir y efectuar, con ello usted solo afectará su situación actual, quizá alguna de éstas actividades lo haga sentirse mejor a corto plazo pero, definitivamente, a mediano y largo plazo los resultados serán tan negativos y graves que profundizará aún más sus problemas. Porque de algo puede estar seguro, siempre se puede estar peor. El último cuadrante es EMPEORAR.

Todas las decisiones y las acciones pueden ser pasadas por esta matriz. ¿Quiere retarse un poco? Identifique algún problema que le esté afectando su vida actual, evalúe cuales son las opciones que tiene y cuáles serían las decisiones a considerar, una vez tomada la decisión determine cuáles son las acciones disponibles, determine cuáles son buenas y malas, para luego elegir cual va a ejecutar. Y elija si quiere: Mejorar, Dudar, Mantener o Empeorar.

Todo lo que sucede en nuestra vida son el resultado de las decisiones buenas y malas que elegimos y de las acciones buenas y malas que efectuamos.

Y usted, ¿Qué tipo de decisiones está tomando y que tipo de acciones está ejecutando?

Un fuerte abrazo,

Luis E. Dávila J.

Coach Ontológico Profesional
LED Formación y Coaching
Director – Fundador
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