Los hombros son una de las partes de nuestro cuerpo que más se resienten a la hora de realizar ejercicios o después de una jornada laboral extensa y su dolencia suele ser de gran incomodidad. Así que hoy hemos preparado este artículo para que aprendas a cuidarlos.

¿Cuántos de nosotros hemos escuchado o usado ciertas expresiones populares que hacen referencia a la gran carga que “cae sobre nuestros hombros”? Parece no ser solamente un dicho popular, pues efectivamente tienden a ser “victimas” de nuestros malos movimientos, pésimas posturas e incluso de nuestras tensiones emocionales.

El dolor de hombros puede deberse a diferentes factores, algunos de mayor o menor gravedad, aunque comúnmente está asociado al estilo de vida que llevemos. Una persona que trabaja en el computador durante el 100% de su jornada laboral, probablemente tenga mayor dolor en esa zona que una persona que trabaja en un área que no requiera tanta exigencia del tren superior de su cuerpo. Pero incluso para quienes ejercitan habitualmente, el dolor de hombros es un conocido y no bien recibido visitante.

El hombro es básicamente  la unión de nuestros brazos al cuerpo y tres son las extremidades de huesos que se unen en él: la clavícula, la escápula (omóplato) y el húmero. También lo conforman músculos, ligamentos y tendones. Como ves, su forma y composición lo hacen especialmente vulnerable a molestias, de hecho, la tendinitis de hombros suele necesitar operarse e imposibilita a la persona a hacer su vida de forma normal.

En términos médicos, estaríamos hablando del Síndrome de Hombro Doloroso. Según la Escuela de medicina de la Universidad Católica de Chile, este término incluye causas traumáticas (accidentes, por ejemplo) o no traumáticas.

Algunas causas no traumáticas son:

-Artritis glenohumeral: Produce cambios degenerativos en la articulación y se asocia a dolor durante la movilización pasiva, rigidez y ocasionalmente dolor nocturno. Su causa puede estar relacionada a la artritis, artrosis y al síndrome de manguito rotador.

– Patología del manguito rotador: Suele ser una de las causas más comunes de dolor de hombros y tiene relación con  la rotura parcial o total de los tendones en el maguito rotador. También incluye el compromiso de la bursa o bursitis subacromial.

-Rotura parcial y rotura total del tendón del supraespinoso: Es básicamente rotura del manguito o desgarro de uno de los tendones que forma el manguito rotador del hombro. Puede ser consecuencia de otras afecciones crónicas en la zona o como consecuencia de un trauma.

Y entonces ¿Cómo podemos cuidar nuestros hombros?

Una buena postura: Es uno de los factores más importantes de prevención a la hora de cuidar esta delicada zona del cuerpo, pues nos ayudará a evitar sobrecargar el peso en ellos.

Realizar ejercicios con precaución: Cuando realizamos un deporte, un entrenamiento o una disciplina, debemos ser muy rigurosos a la hora de exigirnos. Por ejemplo, las lesiones de hombro suelen ser muy comunes entre quienes practican natación, pesas, tenis, crossfit, entre otros. Esto sucede principalmente por la falta de asesoría profesional y por la sobre exigencia que tendemos a tener cuando iniciamos un entrenamiento. Por ello, si decides comenzar a entrenar ten en cuenta estos aspectos:-

  • Controla el peso sobre tus hombros: No levantes demasiado peso si no estás acostumbrado, así evitarás el peligro de lesiones y accidentes. Incorpora mayor complejidad a tu entrenamiento de forma gradual.
  • Calienta: Es muy importante que no olvides este paso para evitar accidentes y molestias post entrenamiento.
  • Realiza los movimientos de forma completa: Es muy importante que completes cada movimiento para evitar que tus hombros se resientan. Estos deben ser sencillos y suaves.
  • Estiramientos: Al igual que calentar, estirar es una parte fundamental de tu entrenamiento, así que no olvides este paso para evitar complicaciones y aliviar las zonas de tensión.

Masajea tus hombros: Puedes ir donde un masoterapeuta profesional o aprender a realizarte pequeños masajes al final de día. Procura que estos sean movimientos lentos y suaves.

Aplica calor: Ya sea con un paño caliente, una almohadilla de semillas o una ducha templada, aplicar calor en las zonas tensionadas suele ser muy beneficioso. Según la prestigiosa clínica estadounidense, Mayo Clinic, esto puede ser aún mejor en personas que tengan tendinitis crónica, ya que el calor puede aumentar el flujo sanguíneo hacia una lesión, lo que además de aliviar el dolor, favorece el proceso de recuperación. Te recomendamos hacerlo al final del día como parte de una rutina de relajo y bienestar antes de acostarte.

No dejes de consultar a un profesional
Como te comentábamos más arriba, algunas afecciones en los hombros pueden ser de gran complejidad, como por ejemplo una tendinitis crónica o la patología del manguito rotador. Además, muchas de ellas suelen ser consecuencias de afecciones no tratadas o de conductas imprudentes que se han llevado por años. Es muy importante que visites a un especialista si estas molestias no disminuyen, y por el contrario, acrecientan, pues recibir un tratamiento adecuado e incluso preventivo, te ayudará a cuidar esta importante zona.

Consulta a un especialista si presentas uno o más de estos síntomas:

  • Dolor durante el movimiento de la articulación del hombro que limite tus movimientos.
  • Dolor al palpar la zona
  • Falta de fuerza derivada de molestias en la zona
  • Molestias y dolor nocturno
  • Dificultad para llevar a cabo actividades de la vida diaria como levantar los brazos, escribir en el computador, vestirse, peinarse, etc.
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