¿Qué es la gimnasia cerebral?

 
El cerebro necesita actividad como cualquier otro órgano del cuerpo, para mantenernos activos y alertas. La buena actividad cerebral nos permite sobrevivir en un medio donde los reflejos, como señales enviadas por el cerebro, son estímulos determinantes para mantenernos con vida, para competir por el alimento, para arrancar de los depredadores, para discernir soluciones complejas, para encontrar pareja, para mil cosas en las que permanentemente debemos desenvolvernos en la lucha por vida.
 
La buena salud mental viene determinada por muchos factores, entre ellos la predisposición genética, una buena crianza, afectos y ausencia de traumas emocionales, así como una buena alimentación especialmente en la primera etapa de la vida, serán los que nos permitirán estar en buen pie para enfrentar los desafíos de nuestra mente adulta. Nunca debemos descuidar ninguno de los factores que mencionamos, pero también a ello podemos agregar ejercicios que “desconciertan” a nuestra mente para así mejorar la agudeza y la alerta, tal como un músculo es exigido y con ello mejora su rendimiento.
 

Beneficios de realizar gimnasia cerebral

 
Aunque se ha discutido mucho sobre el beneficio real de técnicas o ejercicios enfocados en activar la mente a través del ejercicio físico, como el llamado Brian Gym (ver detalles), o incluso como los que relatamos en este artículo, podríamos aventurar, que, aunque no nos volveremos más inteligentes, sí mejoraremos algunos aspectos, como la agudeza, la coordinación y con ello otros como la memoria, la deducción y la concentración.
 
El cerebro, como cualquier otro órgano del cuerpo, necesita vitaminas y minerales para su óptimo funcionamiento, y, también, como cualquier otro órgano, necesita desafíos ambientales permanentes para mantenerse en forma.
 
Sabemos que personas que se mantienen sin ejercitar su mente, como ocurre en el encierro (sin estímulos), viendo televisión en exceso (no existe el desafío), o viviendo en medios con escaso nivel intelectual, finalmente terminan en un estado mental lento y letárgico, mientras que una persona permanentemente desafiada por su ambiente, mejora su lenguaje, mejora la deducción y la relación de las ideas, y con ello la memoria y concentración.
 

Si realizamos de forma continua este tipo de ejercicios aumentaremos la capacidad de respuesta de ambos hemisferios cerebrales
Los ejercicios mentales son para muchos, un desafío que incrementa la dopamina y la serotonina, produciendo placer, tal como ocurre con los deportes. Parte del éxito que tienen las películas o los libros de misterio es la búsqueda de la incógnita, y con ello el desafío mental.
 
Algunos ejercicios mentales intencionales son los hobbies: leer, tejer, hacer puzzles o jugar ajedrez, o algunos ejercicios físicos que incorporan dentro su rutina la consciencia de la mente, como el Yoga, Tai Chi o Haikido. La lectura, el tocar un instrumento, memorizar textos o aprender un idioma son también ejercicios mentales ampliamente conocidos.
 
Disociar los hemisferios del cerebro

El ejercicio de disociar los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro supone una habilidad que se logra con constancia y que mejora nuestra relación con el espacio. Por ejemplo, se sugiere muchas veces usar la mano contraria a la que uno usa durante un tiempo para forzar a la mente a hacer de los gestos un acto consciente, de la misma forma que se aconseja cambiar de camino en el regreso a la casa después del trabajo, la mente se obliga a procesar nueva información y con ello, a ejercitarse.

 
Tiende a suponerse que los ejercicios mentales son para prevenir el deterioro de la edad, pero en realidad los niños pequeños son los primeros que se ejercitan mentalmente de forma constante, potenciando de esta manera su capacidad de aprendizaje. Los neurólogos infantiles y los psicopedagogos usan permanentemente técnicas de ejercicios físicos para mejorar la concentración y la memoria. Por ello, ya no hay excusas, no somos ni niños ni viejos, somos adultos con los mismos desafíos.
 

Necesitamos saber separar nuestro cuerpo

 
Cada hemisferio del cerebro está especializado en distintas funciones, trabajando ambos en equilibrio y muchas veces compensando uno las carencias del otro. El hemisferio derecho coordina la parte izquierda del cuerpo y el hemisferio izquierdo coordina la parte derecha.

El hemisferio izquierdo está relacionado con la parte verbal, la expresión oral y escrita, el razonamiento y la habilidad científica y numérica, mientras que el hemisferio derecho tiene relación con la expresión no verbal, la orientación espacial, el sentido artístico, la música, la imaginación y la intuición.

Si ejercitamos el lado contrario del cerebro a hacer el movimiento contrario al que está haciendo el otro lado, ya estaremos exigiendo a nuestro cerebro a hacer algo para lo que no está “acondicionado” convirtiéndose en un desafío que nos obligará a poner todo de nuestra parte: concentrarnos y hacernos conscientes del movimiento y de la existencia y control de nuestros miembros.

Pero los ejercicios intencionales que también ayudan a ejercitar la mente son algunos ejercicios motores simples que no implican ser un hobbie o una disciplina, que se pueden realizar en cualquier parte y en cualquier momento.

 

Ejercicios

1. Levantemos un brazo frente a nosotros y realicemos círculos hacia el lado derecho, mientras levantamos la pierna del mismo lado realizamos círculos hacia el lado izquierdo. Luego repetimos con el brazo y la pierna del otro lado
2. Volvemos otra vez al mismo brazo y a la misma pierna del movimiento anterior, pero esta vez giraremos la muñeca realizando círculos hacia el lado derecho, mientras giraremos el tobillo de la pierna hacia el lado izquierdo. También podemos hacer el movimiento “cruzado”, o sea mover la muñeca del lado izquierdo hacia la izquierda, y el tobillo del lado derecho a la derecha. Repetimos con el otro lado del cuerpo. Es normal que nos salga todo mal y nos descoordinemos. No importa, insistimos, lo hacemos una y otra vez, y en algún momento, el cerebro encuentra el ajuste y lo logra ¡increíble!
3. Ahora volvemos al mismo brazo y la misma pierna, pero esta vez el brazo extendido hacia delante realizará un movimiento de arriba abajo (como “aleteando” hacia delante), mientras la pierna también extendida, se desliza de derecha a izquierda. Hacemos lo mismo con el otro hemisferio del cuerpo.

EJERCICIOS CON LAS MANOS

 
1. Con las dos manos frente a nosotros, levantamos el meñique en una mano y el índice en la otra. Casi inmediatamente cambiamos, el índice en una mano y el meñique en la otra. Probemos varias veces hasta que no nos equivoquemos y no salgan los otros dedos al juego.

2. Con las dos manos al frente y empuñadas hacia delante. Sacamos el pulgar de una mano, y en la otra levantamos los cuatro dedos menos el pulgar. Cambiamos, sacamos los cuatro dedos y escondemos el pulgar y con la otra mano el movimiento contrario, de forma simultánea. Es un ejercicio confuso, nos equivocaremos muchas veces, pero en algún momento se nos hará fácil, nuestro cerebro encontrará el camino para hacerlo fácil y rápido.

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