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Según estudios realizados en EEUU, un tercio de las muertes por cáncer que ocurren anualmente en ese país (alrededor de 182.700 casos) se pueden atribuir a hábitos alimenticios poco saludables, sedentarismo, sobrepeso y obesidad, mientras que otro tercio es causado por la exposición a los productos del tabaco.

Para la gran mayoría de las personas que no consumen tabaco, los determinantes modificables más importantes del riesgo de padecer cáncer son el control de peso, hábitos alimentarios y los niveles de actividad física.

Si bien el riesgo de desarrollar cáncer se relaciona con la susceptibilidad genética, existe un creciente numero de factores asociados a los hábitos y estilos de vida, que influyen en la variación del riesgo de padecer esta enfermedad.

La Sociedad Americana del Cáncer recomienda dentro de sus Guías de Prevención 2006, comportamientos tales como:

  • Evitar la exposición a productos de tabaco.
  • Mantener un peso saludable.
  • Mantenerse físicamente activo durante toda la vida.
  • Consumir alimentos saludable,

Estos mismos comportamientos también se asocian con una disminución del riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y diabetes. De hecho, un estudio reciente demostró que los hombres y mujeres adultos no fumadores (ex y nunca fumadores) cuyos estilos de vida eran más consistentes con las Guías de Prevención del Cáncer 2016, tenían un riesgo significativamente menor de morir de cáncer y enfermedad cardiovascular.

Aunque la adquisición de hábitos saludables es realizado por un individuo, su proceso puede verse facilitado o impedido por el entorno social, físico y económico en el que viven las personas. Por lo tanto, el esfuerzo del entorno es esencial para crear un ambiente que facilite la adopción de una alimentación más saludables y la práctica periódica de actividad física.

Alimentación Basada en Plantas

La alimentación basada en plantas fomenta el consumo de cereales de grano entero, verduras, frutas, legumbres, nueces y semillas, buscando la elección de alimentos sin procesar. Entre los beneficios que otorga este tipo de alimentación encontrarás:

  • Mayor protección contra enfermedades infecciosas.
  • Menos incidencia de enfermedades como cáncer, diabetes, trombosis, etc.
  • Favorece la mantención del peso y porcentaje de grasa adecuados.
  • Mantiene el colesterol y triglicéridos sanguíneos en rangos normales.
  • Es amigable con el medio ambiente y animales.

Este tipo de dieta es baja en grasas saturadas y alta en fibra, vitaminas, fitoquímicos beneficiosos. Por lo tanto, es altamente recomendada en la reducción del riesgo de padecer algún tipo de cáncer. Un estudio recientemente realizado en Gran Bretaña, compara a personas que llevan una dieta tendiente al consumo de productos de origen animal, versus quienes llevan una dieta basada en plantas, los resultados indican que esta última favoreció a la disminución del riesgo de cáncer en general y para varios tipos de este.

En Octubre celebramos el mes de concientización del Cáncer  y te invitamos a ser parte de esta cruzada a favor de la salud y calidad de vida.