Vivimos tiempos complicados. La cuarentena nos ha obligado a permanecer en nuestras casas, muchas veces sin siquiera poder salir de compras o visitar a nuestros familiares o amigos. El temor a tener contacto con posibles personas contagiadas nos hace cambiar hábitos que antes teníamos muy normalizados y que ahora debemos cambiar, casi siempre acudiendo en ayuda de servicios de internet, como las visitas al médico, el pago de cuentas o la compra de cualquier cosa. Si a esto le sumamos el teletrabajo, la presencia permanente de niños, familiares, con la consiguiente carga de deberes de aseo, de comidas, de tareas con los niños en edad escolar, de  cuidado de nuestros adultos mayores o de hijos adolescentes irritables, configura una situación donde el estrés puede ser un amigo indeseable.

Frente a esto queremos ofrecerte algunas soluciones, algunas de ellas muy obvias y otras rebuscadas, pero más de alguna te parecerá razonable y esperamos que sea una verdadera ayuda. Una de las grandes ventajas de saber planificarse es que permite tener la mente relajada, al saber que todo está bajo control.

Pon atención:

    • Si estás en modo teletrabajo y sabes que no podrás moverte del computador por varias horas, deberás controlar tu entorno cercano por más que éste te parezca incontrolable. Organízate en tu entorno “micro”, o sea, tu escritorio, teléfono, ojalá ambiente luminoso y despejado. Elimina o guarda todo lo que sobre o no tenga relación con tu trabajo. Pide a los demás que respeten tu horario.
    • Determina cuáles son los 2 objetivos MACRO de la semana: ¿algo del trabajo? (“Necesito lograr que tal cliente me compre tal cosa”) ¿algo de la casa? (“Mi hija me pide ayuda para estudiar”). No deben ser más de 2, alcanzables, concretos. Esos objetivos macro no son cosas pequeñas, son tareas importantes pero totalmente logrables. Entonces al determinarlos y ESCRIBIRLOS, los sacamos de la cotidianeidad y cobran una importancia que de lograr con ellos un buen resultado nos hará sentirnos satisfechos. Estos objetivos MACRO se separan en acciones conducentes a lograrlos (“Estudio con mi hija 20 minutos hoy”) (“Envío las fichas de productos al cliente y aviso que mañana lo llamaré”), etc. Terminando la semana, podemos evaluar los logros.
    • Organiza algunas de tus tareas de trabajo en GRUPOS DE TAREAS. O sea, haz todas juntas las planificaciones del próximo mes, o todas juntas las plantillas de sueldos o todos juntos los pagos de cuentas (dependiendo de tu trabajo, claro). Hay muchas tareas a las que destinamos un ratito cada día y que se entremezclan en nuestro día a día y nos hacen “perder” tiempo. Identifícalas y trata de realizarlas todos de una sola vez, de manera de despejar tu mente.
    • Organiza la semana de los miembros de tu casa con un CALENDARIO de tareas (la idea es que sea visible para todos). Parecerá obvio, pero pocos realmente lo hacen. Tu casa debe ser una oficina donde todos participan, en especial todos los que tienen deberes “oficiales” como colegio y trabajo, de manera que se levantan a una determinada hora, usan el baño a una determinada hora y ocupan espacios a una determinada hora, como por ejemplo la alfombra del living para hacer ejercicios. Para esto, haz un “Horario”, como el horario de clases de los escolares, donde todos y cada uno respetan el entorno del otro. Pero por supuesto, no planifiques TODAS las horas o si no habrá una gran rebelión en tu casa. Deja algunas horas totalmente libres.
    • Planifica las comidas de la semana completa en un MENÚ SEMANAL. Arma un menú semanal completo (incluso puede ser de más de una semana), incluyendo las ensaladas, y haz la compra comprando lo justo para cada día, dejando para los últimos días la comida que se conserva mejor y para los primeros días la comida mas fresca. De esta forma te evitarás la preocupación diaria de qué se cocinará. Esto puede hacerse con la participación de todos los que viven en la casa.
    • Planifica el aseo de tu casa también con tareas mayores y tareas rutinarias, con asignaciones por persona. Las rutinarias las haces sí o sí y las tareas mayores las repartes en el calendario del punto 4. Aquí también puedes establecer un calendario de tareas razonable para todos los miembros de la casa.
  • Usa la alarma en tu teléfono o computadora para recordarte ciertas tareas o temas importantes y pídeles a los demás que también lo hagan.

Fotografía tomada de La Razón. Calendario casero.

Hay muchas aplicaciones para el celular o el computador que te permiten organizar las tareas, que se manejan como agenda, con alertas, etiquetas u otros elementos útiles. Esto puedes usarlo para el trabajo, pero la casa te recomendamos usar el clásico HORARIO en papel, al igual que el MENÚ semanal. Como es difícil tener un horario que diga todo lo que debemos hacer, será mejor manejar horarios separados. Los niños podrán tener su propio horario de rutinas diarias, aparte podrá estar el horario de aseo y aparte el menú de comidas semanal.

A veces el exceso de planificación le resta espacio a la improvisación y con ello a las ideas, al asombro y a otras cosas enriquecedoras de la vida, pero sin irnos a los extremos, nos facilita la vida, nos quita un alto grado de ansiedad y con ello otorgamos más espacio a la buena disposición. No olvidemos enfrentar los contratiempos con una sonrisa, ¡estamos la mitad del mundo con los mismos problemas!.

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