Los humanos vivimos en asociación con un amplio número de microorganismos presentes en la piel, la boca, el sistema genitourinario femenino y el tracto gastrointestinal, conocidos y descritos como microbiota humana normal, un concepto que ha evolucionado desde flora comensal hasta microbioma. No obstante, las mayores concentraciones de organismos comensales se encuentran en el tracto gastrointestinal, la segunda superficie más grande en el cuerpo después del tracto respiratorio, que alberga una rica microbiota creciente desde el estómago hasta el colon distal.

Como es sabido, estas bacterias tienen funciones importantes en la salud, tales como: estimular el sistema inmune, proteger al huésped (cuerpo humano) ante la invasión de bacterias y virus, y mejorar la digestión, especialmente de carbohidratos complejos.

¿Cómo se desarrolla la Microbiota?

La microbiota gastrointestinal es adquirida rápidamente después del nacimiento, siendo relativamente estable durante la vida y esencial para la homeostasis (1) humana. En el parto, el recién nacido deja el ambiente intrauterino libre de gérmenes y entra en uno extrauterino altamente contaminado; es en las primeras horas después del nacimiento donde tiene lugar el proceso de colonización intestinal. Una gran variedad de factores influye en el proceso de colonización inicial, tales como la edad gestacional, el tipo de parto, la alimentación neonatal y factores genéticos. La microbiota materna constituye una fuente predominante de la colonización inicial.

En los bebés alimentados con leche materna, las especies de Bifidobacterium predominan, mientras que los neonatos alimentados con fórmula son colonizados por especies de Bacteroides y sólo unos pocos Bifidobacterium sp. Cuando la microbiota intestinal se está desarrollando, la interacción de esta con el organismo humano resulta en la evolución de un sistema inmune intestinal único y distinto. El desafío que enfrenta el sistema inmune de la mucosa del huésped (organismo humano) es discriminar entre patógenos y organismos benignos mediante la estimulación protectora de la inmunidad, sin generar una respuesta inflamatoria excesiva que pudiera alterar la integridad de la mucosa gastrointestinal.

“La microbiota intestinal puede ser regulada con microorganismos beneficiosos, los que pueden establecer un equilibrio microbiano y prevenir enfermedades al reemplazar a los microorganismos patógenos”
“El desafío que enfrenta el sistema inmune de la mucosa del huésped es discriminar entre patógenos y organismos benignos mediante la estimulación protectora de la inmunidad”

Beneficios para la Salud Humana

Se han descrito múltiples mecanismos de interacción beneficiosa entre la microbiota y el estado de salud del ser humano. Esto demuestra cuán esencial es la microbiota y que su organismo no sólo es controlado por células de tipo eucarionte, sino que requiere también la interacción de bacterias (procariontes) para la sobrevivencia y estado de salud, todo esto dentro de un cuadro armónico de cantidades adecuadas de estas bacterias, lo que se debe considerar al momento del consumo de potenciales colonizadores como los probióticos.

Las últimas investigaciones sugieren que la microbiota intestinal puede ser regulada con microorganismos beneficiosos, los que pueden establecer un equilibrio microbiano y prevenir enfermedades al reemplazar a los microorganismos patógenos. Por esto, los probióticos (según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura [FAO] y la Organización Mundial de la Salud) son “microorganismos vivos que, administrados en forma adecuada, confieren beneficios al huésped, que van más allá del efecto nutricional primario”, y serían unos de los primeros microorganismos que podrían contribuir al balance de la microbiota intestinal (2).

Se ha demostrado que los probióticos presentes en el sistema gastrointestinal de personas sanas difieren de los de aquellas personas que presentan alguna enfermedad, ya que participan en diversas funciones, como defender o modular el sistema inmune y producir tolerancia al entrar en contacto con diversos antígenos inhalados y alimentarios. Los probióticos también participan en la resistencia a la colonización de bacterias patógenas y se ha demostrado, además, que las bacterias probióticas son capaces de responder, in vitro, contra bacterias patógenas.

En la regulación de la respuesta inmune, el efecto de la interacción entre la microbiota gastrointestinal y el sistema inmune asociado al intestino no radica sólo en un impacto directo a nivel sistémico, sino también en un impacto indirecto, basado en el equilibrio de un sistema de mucosas ampliamente expuesto al exterior y con funciones determinantes para el funcionamiento metabólico e inmunológico.

Algunos alimentos que te ayudan a cuidar tu microbiota intestinal

ENCURTIDOS

Son encurtidos, es decir, verduras maceradas con sal y fermentadas. Aportan microorganismos valiosos como los Lactobacillus plantarum y otros, junto con vitaminas, minerales y enzimas. Resultan digestivos y estimulantes para el hígado, al mejorar la secreción de bilis y el metabolismo de las grasas.

CACAO PURO

El cacao puro en polvo contiene triptófano y sobre todo polifenoles que estimulan el crecimiento de las poblaciones de bacterias beneficiosas de las familias de los bífidos y los lactobacilos. Por otra parte, los polifenoles reducen el colesterol “malo” y protegen la salud cardiovascular.

KOMBUCHA

Esta bebida, también fermentada, se prepara con té negro y azúcar. Su sabor recuerda a la sidra, un poco avinagrada. Gluconacetobacter xylinus es su microorganismo más característico.

SEMILLAS DE CHÍA

Son extraordinariamente ricas en fibra, proteínas, potasio, calcio, hierro, manganeso, vitaminas B y ácidos grasos omega-3. Una cucharada de semillas de chía en el desayuno o en un smoothie es una forma estupenda de tomar más fibra a diario.

KIMCHI

Es el alimento más consumido en Corea, una preparación fermentada a base de col china, ajo, cebolla y otras verduras con chile. Presenta 27 microorganismos distintos.

SETAS SHIITAKE

Su historia como medicina se remonta a más de 3.000 años atrás. Contiene triptófano, selenio, cobre, zinc, vitamina D2, fibra, folatos y otras vitaminas del grupo B que participan en la producción de serotonina y en el funcionamiento del sistema nervioso.

(1) Según la facultad  de medicina de la UNAM, y citando a Cannon, el término “homeostasis” (gr. homeo- constante + gr. stasis, mantener) es usado para describir los mecanismos que mantienen constantes las condiciones del medio interno de un organismo, a pesar de grandes oscilaciones en el medio externo”.  Ver en http://www.facmed.unam.mx/Libro-NeuroFisio/FuncionesGenerales/Homeostasis/Homeostasis.html

(2) Alarcón, Pedro, González, Margarita, & Castro, Érica. (2016). Rol de la microbiota gastrointestinal en la regulación de la respuesta inmune. Revista médica de Chile144(7), 910-916. https://dx.doi.org/10.4067/S0034-98872016000700013

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