Hace unos días una super estrella del cine dio a conocer que se tomaría una pausa de su trabajo para cuidar su salud mental. Aquí te contamos más detalles para reconocerlo a tiempo.

Burnout es el síndrome que recientemente se hizo tendencia gracias a que una conocida actriz de Hollywood, Sandra Bullock, anunciaba su retiro temporal del cine y posponía todos sus compromisos laborales hasta nuevo aviso. La actriz daba a conocer la noticia con estas palabras: “No quiero estar en deuda con el horario de nadie más que el mío. Estoy tan quemada. Estoy tan cansada y no soy capaz de tomar decisiones saludables e inteligentes y lo sé”.

¿De qué se trata este agotamiento? El término “Burnout” se utilizó por primera vez en 1974, por el psicólogo Herbert Freudenberger, en su libro “Burnout: The High Cost of High Achievement”. En primera instancia, Freundenberger definió este trastorno como “un estado de fatiga o frustración que se produce por la dedicación a una causa, forma de vida o relación que no produce el esperado refuerzo”. Esto con el tiempo derivó a relacionar este síndrome con las enfermedades ocupacionales. De hecho, en 2019, la OMS reconoció el síndrome de Burnout oficialmente como una consecuencia del estrés laboral.

Entonces, “el síndrome de estar quemado”, como se conoce en español, es el agotamiento relacionado al estrés laboral crónico, teniendo como consecuencias un agotamiento físico, emocional y mental extremo que impide a la persona realizar sus labores con total normalidad.

¿Por qué ocurre el Burnout?

burnout

Existen muchas causas que pueden derivar en este síndrome, pero principalmente es favorecido por el agitado ritmo de vida actual, donde la era de la globalización exige un mayor e intenso ritmo de trabajo. Por ello, en los últimos 30 años, los indicadores relacionados al estrés laboral se han disparado notoriamente a nivel mundial. Si a esto le sumamos los cambios en el mercado, gracias a las actuales crisis económicas y sanitarias, los números se están disparando cada vez más.

Por ejemplo, en plena crisis sanitaria en julio de 2020, la Sociedad Chilena de Medicina Intensiva (SOCHIMI) realizó la Primera Encuesta nacional de Prevalencia de Burnout, a la cual respondieron 909 funcionarios de la salud que realizaban atención directa a pacientes con Covid-19. Los resultados de la encuesta determinaron que el 87% del personal sanitario que participó del estudio, presentaba Síndrome de Burnout.

Para entender mejor su origen y facilitar su tratamiento, en los años siguientes a la definición de Freudenberger, se trabajó en un modelo de diagnóstico que pudiera agrupar diversas definiciones para este tipo de agotamiento, ligado principalmente a lo laboral. Gracias a esto, se concluyó que existen tres principales componentes significativos:

  • Agotamiento emocional
  • Despersonalización afectiva
  • Baja realización profesional
Estas son algunas de las principales causas que al prolongarse en el tiempo desencadenan en este síndrome:
  • Mal ambiente laboral
  • Acoso laboral
  • Baja remuneración
  • Carga laboral excesiva
  • Carga mental excesiva entre el trabajo y el hogar
  • Poco reconocimiento a la labor realizada
  • Baja proyección, poca seguridad y futuro incierto
  • Estrés laboral no tratado
  • Exposición a un alto grado de atención al público
  • Sobrecarga de responsabilidades
  • Monotonía laboral
  • Diagnóstico previo de depresión u otros trastornos emocionales y mentales

¿Cómo reconocer el Burnout y cuándo buscar ayuda?

Este síndrome debe ser diagnosticado por un profesional de la salud mental, pero el primer paso a reconocer si estamos teniendo un problema, es prestar atención a algunos síntomas comunes.

También, debido a que puede llegar a presentarse una despersonalización afectiva, es importante que el entorno esté atento a las señales para actuar lo antes posible.

Tengamos en cuenta los síntomas generales del agotamiento físico y mental extremos:

Agotamiento físico:

Fatiga crónica, perdida de energía. Dolores musculares, migraña, desregulación del ciclo menstrual, problemas gastrointestinales, colón irritable. Perdida de apetito, aumento o baja de peso repentina. Bruxismo. Debilitamiento del sistema inmune. Estrés y ansiedad.

Agotamiento mental:

Desmotivación para realizar actividades que antes satisfacían sus necesidades e inquietudes personales. Baja de rendimiento laboral y productividad. Apatía con los conflictos sociales del entorno laboral. Disminución del contacto y las relaciones interpersonales. Sensación de poca realización personal. Baja de autoestima. Ausencia o disminución de compromisos emocionales. Perdida de comunicación con su entorno. Menor control de los impulsos, lo que desencadena en episodios de enojos u acciones no premeditadas. Sensación de falta de control de las decisiones personales y de su vida en general.

¿Qué se puede hacer para evitarlo?

A nivel personal es muy importante saber reconocer cuando se tiene un problema y buscar ayuda profesional. Este síndrome suele deberse a un estrés laboral o emocional no tratado, donde la persona no busca ayuda a tiempo y deja pasar los síntomas.

También, como comentábamos anteriormente, es muy importante que el entorno afectivo esté atento a los síntomas y exista comunicación con la persona afectada, para conocer cómo se siente, qué es lo que le está provocando esta situación y cómo tomar medidas para solucionarlo.

Es importante que dentro de su propia realidad se busquen soluciones activas y se reconozca la gravedad del problema, ya sea tomando decisiones personales de autocuidado como desconectarse del trabajo en los días y horas de descanso, no llevarse trabajo al hogar y/o buscando establecer una comunicación con los líderes de equipo y encargados del bienestar de los colaboradores.

Por ello, es muy importante que a nivel organizacional se intensifique la cultura del bienestar y se priorice la salud mental y física de los trabajadores, integrando programas específicos para mejorar la calidad de vida y teniendo la salud ocupacional como un punto fundamental para el buen funcionamiento de la organización.  

Es importante tener pautas claras, que eviten la sobrecarga laboral, la falta de comunicación, el mal ambiente laboral y el exceso de responsabilidad en un solo trabajador. Se debe priorizar el trabajo en equipo y las relaciones interpersonales, dando importancia al capital humano y a su desarrollo.

En Grupo VIVEACTIVO, nuestros esfuerzos están orientados principalmente a mejorar la calidad de vida de los colaboradores, siendo un medio para fortalecer la Salud en el Trabajo, dando accesibilidad a distintas soluciones corporativas y priorizando las necesidades de cada persona y de cada equipo.

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